viernes, 28 de marzo de 2014

El eterno ‘jet lag’


(Gráfico animado pinchando sobre la imagen) 

¡La madrugada del sábado al domingo, cambio de hora!. Comienza el horario de verano y hay que acordarse de adelantar los relojes una hora. A las dos serán las tres. Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), entidad perteneciente al Ministerio de Industria, Energía y Turismo, en nuestro país, el ahorro en iluminación en el sector doméstico puede representar un 5% y en el sector de comercio y servicios, un ahorro del 3%.

Pero, ¿y si no cambiáramos la hora? ¿Qué ocurriría? Bueno, pues para empezar, tendríamos la misma hora que ingleses, irlandeses y portugueses. Es decir, la que realmente nos corresponde por huso horario. En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania impuso a la Francia ocupada su huso horario (por razones tácticas) y España, en plena dictadura franquista, también lo adoptó como gesto de simpatía hacia Hitler. Desde entonces los españoles vivimos con una hora de adelanto. Ya han transcurrido 72 años  y  seguimos viviendo con una hora de adelanto (dos en verano) sobre el horario solar. En realidad nuestras costumbres no se corresponden con la hora solar y eso puede provocar desajustes.

Esto explicaría porqué en España tenemos fama de comer  o cenar tarde cuando no es del todo cierto. Según nuestros relojes almorzamos sobre las dos y cenamos en torno a las nueve de la noche, pero según la hora solar lo estamos haciendo a la una del mediodía y a las ocho de la tarde. Horarios muy similares al resto de europeos. 

En verano es aún peor. Esas jornadas de principios de julio que a las 10 de la noche (según el sol, las 20.00 horas) todavía clarea el día, se hacen larguísimas. Recuerdo esos veranos cuando aún era pequeñito y mis padres me mandaban acostarme. Me fastidiaba enormemente que todavía fuera de día. No entendía nada: yo en la cama, la ventana abierta, calor, el cielo raso, azul y sin embargo todavía no habían salido las estrellas. Han pasado unos cuantos años y sigo sin entenderlo. En verano sigo teniendo parecidas sensaciones, como si viviera con un ‘jet lag’ permanente.