miércoles, 5 de enero de 2011

Al calor de un cigarrillo


Los fabricantes y distribuidores de estufas de exterior se frotan las manos. La entrada en vigor de la Ley Antitabaco ha conseguido que se vendan de todas las formas y modelos. Los hosteleros han decidido ofertar espacio para fumadores en el exterior de sus locales y acondicionan sus terrazas con estufas de exterior. Las hay de muchos precios y modelos: por radiación, infrarrojos, convección o conducción; eléctricas o de gas. Su furor radica en la seguridad y el tipo de calor que emana y en el poco mantenimiento que requieren. Suelen ser de acero inoxidable y pesan unos 20 kilos. Las más demandadas son las de gas para evitar cables que atraviesen las aceras. También existen eléctricas sin cables, aunque son bastante más caras. Ahora surge el problema de regular el uso y disfrute de estos aparatitos. Seguro que algún ayuntamiento se inventará una nueva tasa que grave su uso.