viernes, 21 de enero de 2011

El debate nuclear


Nuestro país arrastra históricamente un déficit energético. En lás últimas décadas producimos aproximadamente un 20% de la energía total que necesitamos.  No somos capaces de producir lo que consumimos. La historia viene de lejos, en España se aprueba un moratoria nuclear en 1984. En 1991, se paralizan las obras de cinco centrales nucleares proyectadas (Lemóniz I y II, Valdecaballeros I y II y Trillo II), que provocan pérdidas millonarias a las grandes compañías eléctricas. Esas pérdidas aún las seguimos pagando los consumidores en cada recibo de la luz.

En la actualidad y debido sobre todo a la crisis económica y a la escalada de los precios del petróleo, vuelve a surgir el debate nuclear.  De telón de fondo, el cierre de la central de Garoña, previsto para el verano de 2013. La apuesta del Gobierno ha sido clara:  las energías limpias. No contaminan, pero son caras y deficitarias y por supuesto las pagamos cada mes en el recibo de la luz (el 18% del importe va para ayuda a las energías renovables). Potencias económicas como Francia y Estados Unidos apuestan abiertamente por la energía nuclear. Es más barata,  pero peligrosa y contaminante.  El debate está ahí y no tiene fácil solución. Desgraciadamente, en el mundo en el que vivimos el que más consume, el que más contamina, el que más derrocha, se convierte en el más fuerte, el más poderoso, el más rico. Y eso es muy difícil cambiarlo.