miércoles, 25 de abril de 2012

Sudán contra Sudán, la guerra del petróleo

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El 9 de julio del año pasado nacía Sudan del Sur y parecía que así finalizaban más de 50 años de conflicto en un país dividido. La mayoría de las reservas petroleras sudanesas de crudo se quedaban en el Sur, pero el Norte se convertía en un aliado indispensable para exportar el petróleo a otros países, ya que tiene salida al mar y los oleoductos e infraestructuras necesarias para su transporte. 

Desde entonces la zona fronteriza entre ambos países ha vivido en constante tensión y Jartum ha acusado a Juba de ocupar la ciudad de Heglig tras la independencia del país. De fondo, el control del petróleo y en medio (cómo no) China, el mayor inversor en el sector petrolero sudanés. Al gigante asiático le preocupa la situación porque no ve viable económicamente, construir un nuevo oleoducto en el Sur para sacar el petróleo por Kenia y le interesa que Norte y Sur se pongan de acuerdo. Ya se sabe, cuestión de rentabilidad 

De momento, Omar al Bashir, presidente de Sudán sobre el que pesan órdenes de arresto internacional por crímenes contra la humanidad (conflicto de Darfur), ha ordenado el bombardeo de zonas de la provincia de Unidad. Ya se han producido los primero muertos, lo primeros heridos, los primeros desplazados. Decenas de miles de personas están abandonando sus hogares para huir de la guerra. El petróleo sudanés se vuelve a teñir de rojo, de sangre, de pobreza…